martes, 18 de septiembre de 2012

el ultimo vals


    • "Como todas las tardes lluviosas, se encontraba frente a la ventana deseando estar ahí.
      Es su memoria estaba ese vago recuerdo del día en que bailaron bajo la lluvia, como si hubiese sido ayer y no meses atrás, cuando él estaba cerca.
      Esa fue la última vez que lo vio, él debió partir horas después con rumbo desconocido, al menos lo era para ella quien no quiso saberlo.
      Alex no se lo diría, intentaba protegerla de todo como siempre, aunque a Bridgit no le gustase debía admitir que no podía luchar contra eso.
      Ahí estaban, mirándose fijamente, galante como siempre él le tendió la mano, Bridgit la tomó esbozando una gran sonrisa, no había música, realmente no la necesitaban, la lluvia era todo y nada en ese instante.
      Parecían flotar siguiendo uno el compás del otro, ahora sólo era un retrato, una foto que no pudo tomarse, pero aun así sabía que ese instante nunca lo olvidaría.
      El olor a tierra húmeda mezclado con el dulce perfume de las rosas y ese aroma, su esencia, aquella que la perseguía por las noches recordándole que él no era un sueño.
      Podía verlo desde su ventana, bajo la fría lluvia, en ese lugar, donde su eterna ausencia aun bailaba con ella, pese a los kilómetros de distancia.
      Sabía que no debía llorar, pero una pequeña lágrima escapó de sus ojos miel, rodando por su mejilla para posarse en sus labios carmesí.
      Lo extrañaba desde el momento en que el baile terminó, cuando él la abrazó tan fuerte que sintió que se desarmaba, la beso por minutos que se hicieron eternos prometiéndole que jamás la olvidaría.
      La nostalgia fue mayor cuando al arrancar el coche no quedó más que el silencio, mientras ella se mojaba bajo la fría lluvia viéndolo partir.
      Sin duda añoraba su presencia, él vivía en su recuerdo, lo amaba, pero sabía que no volvería, seguramente si lo hacía no sería para quedarse con ella.
      No volverían a ser los mismos enamorados, lo sabía perfectamente.
      Sin pensarlo más, se decidió a comenzar de nuevo, no permanecería atrapada como prisionera en el interior de su morada, fingiendo ser la princesa de algún cuento olvidado, como si no hubiese vida después de su adiós. Salió a ese mismo jardín embriagada por los recuerdos y el perfume de las rosas.
      -Un año exacto ha pasado amor mío, las rosas han florecido de nuevo y mi corazón sigue marchito.
      No podemos seguir así, atadas a tu recuerdo, ha llegado el tiempo de vivir nuevamente, lamento que no puedan cumplirse las promesas, me hubiese gustado que así fuera con todas y cada una de ellas, serian una dicha total.
      -Son las últimas palabras que te dedico. Pensó para si misma.
      Cortó la rosa más hermosa de su jardín y sonrió.
      -Es tiempo de vivir amor.
      Volvió adentro a secarse, se sentía libre pero triste de dejar ir a su amor.
      Siempre supo que debía continuar, pero fue un año después que se decidido a hacerlo.
      -Mañana será un nuevo día, mañana seré como debo ser. Pensó sentándose cerca de la chimenea.
      Luego se quedo dormida, sumida en sus pensamientos………."
  • 27 de agosto

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